El Palacio Ducal de Gandia, conocido también como el Palacio de los Borja, es uno de los edificios de arquitectura civil más característicos e impresionantes de su tiempo.

De aspecto exterior discreto, esconde en su interior sorpresas como el magnifico patio de Armas, el salón de Coronas o la espectacular Galería Dorada.
El edificio construido, ampliado y restaurado a lo largo de siete siglos, constituye en la actualidad un variado muestrario de estilos arquitectónicos con destacables vestigios del primitivo palacio gótico de los siglos XIV i XV, aportaciones renacentistas del siglo XVI, ampliaciones y transformaciones barrocas propias de los siglos XVII y XVIII y finalmente reconstrucciones neogóticas de finales del XIX y principios de XX.

Pero si el Palacio es importante por su arquitectura, lo es mucho más por su impresionante historia.

Los Duques Reales de la Corona de Aragón tuvieron aquí su residencia principal, ro-deándose de poetas como Pere y Ausias March.

El 1485 el cardenal Rodrigo de Borja, futuro papa Alejandro VI, compra para sus descendientes el ducado de Gandia estableciéndose la dinastía de los duques Borja hasta el año 1740. Destacando entre ellos su IV duque San Francisco de Borja.

Desde 1889 el Palacio es propiedad de la Compañía de Jesús que se ha ocupado de su restauración y mantenimiento, tematizando su interior en la figura de San Francisco de Borja, III General de la Compañía de Jesús.
El Palacio Ducal se encuentra dentro de lo que era el primer recinto amurallado de la ciudad. Cerca del ayuntamiento y la colegiata de Santa Maria.

La fachada principal está realizada en mampostería y ladrillo. Presenta dos niveles además de los bajos. Casi toda su construcción, salvo la puerta, proviene de las reformas llevadas a cabo en el s.XVII. El primer piso se ordena a base de seis balcones adintelados que corresponden a salones del Palacio y substituyen las primitivas ventanas ajimezadas góticas.

El acceso principal se realiza a través de una puerta de arco de medio punto, con dovelas de sillería, característica de la arquitectura nobiliaria de los siglos XIV y XV.