Salón de coronas

Aunque hay distintas versiones sobre el origen de su nombre, parece ser que le viene del artesonado repleto de dobles coronas que marca parte de la personalidad de este salón, y decimos parte porque también cobra gran protagonismo en la sala un bellísimo zócalo de cerámica elaborado bajo la técnica de la cuerda seca. Algunas piezas originales, procedentes de los alfares de Triana, han servido de modelo para acabar la restauración con azulejos semejantes.

El Salón de las Coronas hacía las veces de sala de recepciones, en ella los Duques escuchaban a sus vasallos que sin duda quedarían abrumados ante la solemnidad que impone el espacio.

Quizá es difícil imaginárselo ahora, ya que el crecimiento de la ciudad ha modificado el paisaje, pero desde sus ventanales se contemplaba la rica huerta gandiense, y a lo lejos, el mar.